jueves, 24 de julio de 2014

La capilla del Amor durante la restauración de la Virgen de la Paz

El 25 de febrero de 2007, María Santísima de la Paz regresaba a San Mateo después de la restauración a la que fue sometida en el taller de Salvador Guzmán. 
Reposición al culto de la Virgen de la Paz. (Foto Antonio Ruiz)

Durante los meses que duró la intervención, el Santísimo Cristo del Amor se dispuso en el centro de la capilla, ofreciéndonos una estampa inusual.
(Fotos Antonio Ruiz)

jueves, 17 de julio de 2014

La Virgen del Carmen de Lucena

Aunque la archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de Lucena se funda en 1606, no es hasta 1799 cuando adquieren la imagen de su titular letífica de forma definitiva. La talla procede del taller del escultor Felipe González, discípulo de Torcuato Ruiz del Peral, que la concluyó en 1799.

La Virgen del Carmen fue concebida para portar con ambas manso cerradas para sostener un cetro y mostrar el escapulario. Recientemente, la hermandad ha publicado en su blog una fotografía de un misterio compuesto por la imagen que nos ocupa junto a San Simón Stock, al que entrega su escapulario.
En nuestro entorno existen interesantes ejemplos de la iconografía de Nuestra Señora del Carmen portando el escapulario y el cetro. En Priego de Córdoba podemos destacar dos, la titular del templo dedicado a la Virgen del Carmen, que procesiona en su festividad, y la que preside un altar del Sagrario de la Asunción.
Fotos de José Antonio Invernón Porras El Enfoque Cofrade 
Otros ejemplos se encuentran en la población onubense de Galaroza o en Antequera, donde se venera una interesante imagen de vestir.
Foto de Callejuela de Azahares
Foto de La locura de una familia cofrade

La iconografía de la lucentina Virgen del Carmen se alteró para añadir un Niño Jesús, primero el de la Virgen de la O y, más tarde, el seriado que conserva en la actualidad. 


La forma de presentar a la Virgen del Carmen ante los fieles también ha variado, tanto en la vestimenta como en las andas procesionales. La elegante corona de plata ha sido reemplazada por otra de dudoso gusto, al igual que el escapulario o el manto, que sustituye a la capa. Durante los primeros años del presente siglo se intentó, sin éxito, recuperar la iconografía original y la forma de vestir, prescindiendo de los trianeros tocados de su anterior vestidor, don Enrique Cuenca. Las duras críticas levantadas por un sector de sus devotos motivaron la indefinición estética en la que la imagen sigue sumida en la actualidad.