miércoles, 3 de julio de 2013

La Virgen de los Dolores y sus altares en la iglesia del Carmen

Las hermandades siempre han buscado un sitio estable para sus titulares dentro de sus sedes. Cuando una cofradía se establece en una iglesia se asienta en un altar, un retablo o una capilla que, salvo excepciones, suele mantener a lo largo del tiempo, a menos que pretenda buscar un lugar mejor. Esta estabilidad, imprescindible para mantener la devoción, no se ha conseguido en las últimas décadas con la Virgen de los Dolores de la parroquia del Carmen. La bellísima dolorosa ha vagado por distintos altares de la iglesia en busca de un lugar adecuado que, todavía hoy, no ha conseguido. 

Muchos recordarán a la Virgen de los Dolores formando parte de un Calvario en este altar de la nave de la Epístola. Todavía no se había recuperado el carácter penitencial de la archicofradía del Carmen y la dolorosa ocupaba un discretísimo lugar en el templo.

(Foto Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba)

Poco después, dejó la compañía de Cristo Crucificado y San Juan para pasar a un altar improvisado a los pies de la nave del Evangelio. En esta ocasión tampoco estaría sola sino junto a la Pollinita y a la imagen de San Rafael, que a causa del cierre de San Juan de Dios se veneraba en el Carmen.
(Foto Antonio Ruiz)

(Foto Antonio Padial)

Durante algunos meses, la Virgen de los Dolores pasó a ocupar un retablo a los pies de esta misma nave y que hasta ese momento había presidido el Nazareno de la ermita de la O. Poco duró este intento de dignificar la ubicación de la imagen en la iglesia, ya que tuvo que volver al altar anterior, algo más adecentado.

(Foto Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba)
(Fotos Antonio Ruiz)

(Foto Facebook de la Archicofradía del Carmen)

En cambio, como corresponde a una hermandad que desde su fundación, allá por 1608, ha residido en la misma iglesia, la Virgen de los Dolores contaba con un retablo adecuado a su valía artística y a su devoción. La dolorosa ocupaba el retablo derecho del crucero, en el que hoy se entroniza una imagen de San José. 


Desde aquí esperamos que la Virgen de los Dolores ocupe algún día, si no este retablo, algún otro que contribuya a engrandecer tan notable imagen. Y, por supuesto, que su hermandad recupere la antigua estampa durante su salida procesional del Martes Santo.



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