lunes, 29 de julio de 2013

Lucena y Santa Marta

Una de las devociones más arraigadas en el pueblo de Lucena, hasta hace poco tiempo ajena al mundo de Es la ermita del Valle una de las que más devociones aglutina. Al venerado cuadro de San Judas Tadeo, cuyas oraciones pueden recogerse en el mismo altar, hay que sumar el cariño que el barrio muestra a la Virgen y al Cristo del Valle. Pero si hay una devoción sincera en este templo es la de Santa Marta, ajena hasta hace poco al mundo de las hermandades. La imagen, de escaso valor artístico, no siempre estuvo en la ermita del altozano del Valle sino que sus orígenes han de situarse en el extremo opuesto de la ciudad, en una de las dos calles que Lucena dedica a la santa. En la acera izquierda de Santa Marta la Alta se levantaba una pequeña ermita, con una sencilla fachada rematada por una espadaña y un interior no menos sobrio, con un espacio reservado para los fieles y otro que ejercía de presbiterio. En él se situaba el altar para la santa titular y dos cuadros, de la Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno. Desaparecida la ermita a principios del siglo XIX, la imagen pasó a la del Valle. Desde allí, como podemos ver en la siguiente fotografía, procesionó en alguna ocasión.


La hermandad de la Virgen del Valle incorporó como titular a la milagrosa imagen de Santa Marta, excelente ayuda para los alumnos en sus pruebas finales y fiel guía de los que se examinan del carné de conducir. Desde 2006 procesiona el martes más cercano a su festividad. 

jueves, 18 de julio de 2013

El convento de Santa Clara de Lucena

Doña Catalina de Villarreal obtuvo el 22 de marzo de 1608 la licencia del obispo Mardones para la construcción de un convento de clarisas en Lucena. Más tarde consiguió la autorización de don Enrique de Aragón, Marqués de Comares, por lo que se iniciaron las obras en unas casas, cercanas a la muralla, del presbítero don Baltasar de Cuéllar.


El convento se situaba en la calle las Torres, en la esquina con Santa Catalina o Juan Valera. Al exterior tenía una sencilla portada rematada por una espadaña.


La iglesia tenía planta de salón y en el testero se levantaba el retablo mayor de Damián Francisco de Robles, realizado en 1692. También contaba con un púlpito de metal del que tenemos referencia gracias a la Revista Aracelitana.

Redondo Cantueso estudió la producción del lucentino Leonardo Antonio de Castro, que pintó para el convento cinco grandes lienzos con escenas de la vida de Santa Clara y otros de San Antonio, Santa Rosa de Viterbo, San Pedro de Alcántara, San Luis de Francia, Santa Inés, Santa Isabel de Portugal, San Luis de Tolosa y Santa Clara con el Niño Jesús, que desde 1972 se custodian en el convento de Santa Isabel de los Ángeles de Córdoba. Otra pieza del convento era el crucificado relacionado con Pablo de Rojas y que, procedente de Santa Ana, llegó a las clarisas en 1851. Esta imagen fue solicitada en sus inicios por la cofradía del Silencio.


De este convento salió en 1920 una talla de María Santísima de Araceli para ser titular de la filial malagueña, creada ese mismo año. La imagen, de pequeño tamaño y del siglo XVIII, ha sido recientemente cambiada por otra reproducción de la patrona de Lucena, de menor interés artístico.

(Foto Monago- Mártires)

También en Santa Clara estuvo, gracias a la donación de la familia Fernández de Villalta, la imagen de Jesús Preso de la Archicofradía del Carmen. El Cristo había formado parte de la cofradía del Martes Santo y, más tarde, pasará al convento franciscano, desde donde saldrá a partir de 1973.


La mala fortuna del convento, como tantos otros edificios lucentinos, lo llevó a desaparecer en 1970, después de que su patrimonio fuera repartido. 

  

sábado, 13 de julio de 2013

La Virgen del Carmen bajo palio

Durante unos años, la Virgen del Carmen se presentó ante su barrio de la Barrera y el pueblo de Lucena bajo un palio. Para sustituir a un palio anterior, la hermandad sacaba a la calle un palio de cajón sobre cuatro varales. 

(Fotos Antonio Ruiz)


viernes, 12 de julio de 2013

La Virgen de la Amargura en la ermita del Valle

La Virgen de la Amargura, titular de la cofradía del Cristo del Valle, procede de la capilla de la Virgen de los Dolores de la calle Ancha. Después de procesionar el Jueves Santo en la hermandad de la Sangre y en la Columna, la corporación del Miércoles Santo la recuperó para la Semana Santa lucentina en 1992. En la antigua ermita del Valle se colocó en una repisa junto al retablo del Cristo, como podemos ver en la siguiente fotografía. 

(Foto Humildad)

Antes de la restauración de la iglesia, la Virgen de la Amargura ocupó un altar provisional ante una puerta que conducía a las dependencias del convento. Lo hacía sobre una peana de la Virgen del Valle y bajo un dosel.

(Fotos Antonio Ruiz)

Tras la reapertura de la iglesia del Valle, la Virgen de la Amargura se desplazó al lado derecho del crucero, junto al venerado lienzo de San Judas Tadeo, quedando despejada la puerta que antes le servía de capilla. 





jueves, 11 de julio de 2013

El Cristo de la Sangre y San José en los Frailes

Con motivo de las obras de restauración de la parroquia de Santo Domingo en el año 2005, las hermandades se vieron obligadas a trasladar a sus titulares a otros templos. Las cofradías de la Sangre y San José realizaron un traslado conjunto hasta la iglesia de la Madre de Dios. Recorrieron la Plaza Cristo de la Sangre, Maristas y San Francisco para llegar al convento franciscano. 

La imagen del Cristo de la Sangre quedó colocada en el altar del Crucificado de Pasión, que pasó a ocupar un lateral de la capilla de la Virgen de la Pasión; San José se entronizó en la capilla de la Virgen de los Ángeles, que se llevó al altar mayor. 

(Fotos Antonio Ruiz)

miércoles, 10 de julio de 2013

La Virgen de Piedra antes de la hermandad de Pasión

La cofradía de Pasión, establecida en el convento franciscano de Lucena, cuenta con titulares de distinta procedencia. Una de sus dos dolorosas, la Virgen de las Angustias, fue encargada en 1799 por la cofradía de la Vera Cruz al valenciano Blas Molner. Desde entonces y hasta la desaparición de la más antigua de las cofradías de penitencia de la ciudad, la imagen salió desde la ermita de la calle Ancha. Podemos hacernos una ligera idea de la estética de este grupo en la calle observando la siguiente fotografía de 1918, cuando la Vera Cruz daba sus últimos coletazos. 

Durante los años veinte, la Virgen de Piedra pasó a la parroquia de San Mateo, desde donde procesionó con una hermandad, de corta historia, el Jueves Santo. Depositada en un oratorio particular, volvió a las calles de Lucena en 1974 en la tarde del Martes Santo. 

(Foto Campanitas)

Continuó saliendo el Jueves Santo desde Santo Domingo hasta que, finalmente, queda integrada en la hermandad de Pasión, el Lunes Santo.


miércoles, 3 de julio de 2013

La Virgen de los Dolores y sus altares en la iglesia del Carmen

Las hermandades siempre han buscado un sitio estable para sus titulares dentro de sus sedes. Cuando una cofradía se establece en una iglesia se asienta en un altar, un retablo o una capilla que, salvo excepciones, suele mantener a lo largo del tiempo, a menos que pretenda buscar un lugar mejor. Esta estabilidad, imprescindible para mantener la devoción, no se ha conseguido en las últimas décadas con la Virgen de los Dolores de la parroquia del Carmen. La bellísima dolorosa ha vagado por distintos altares de la iglesia en busca de un lugar adecuado que, todavía hoy, no ha conseguido. 

Muchos recordarán a la Virgen de los Dolores formando parte de un Calvario en este altar de la nave de la Epístola. Todavía no se había recuperado el carácter penitencial de la archicofradía del Carmen y la dolorosa ocupaba un discretísimo lugar en el templo.

(Foto Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba)

Poco después, dejó la compañía de Cristo Crucificado y San Juan para pasar a un altar improvisado a los pies de la nave del Evangelio. En esta ocasión tampoco estaría sola sino junto a la Pollinita y a la imagen de San Rafael, que a causa del cierre de San Juan de Dios se veneraba en el Carmen.
(Foto Antonio Ruiz)

(Foto Antonio Padial)

Durante algunos meses, la Virgen de los Dolores pasó a ocupar un retablo a los pies de esta misma nave y que hasta ese momento había presidido el Nazareno de la ermita de la O. Poco duró este intento de dignificar la ubicación de la imagen en la iglesia, ya que tuvo que volver al altar anterior, algo más adecentado.

(Foto Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba)
(Fotos Antonio Ruiz)

(Foto Facebook de la Archicofradía del Carmen)

En cambio, como corresponde a una hermandad que desde su fundación, allá por 1608, ha residido en la misma iglesia, la Virgen de los Dolores contaba con un retablo adecuado a su valía artística y a su devoción. La dolorosa ocupaba el retablo derecho del crucero, en el que hoy se entroniza una imagen de San José. 


Desde aquí esperamos que la Virgen de los Dolores ocupe algún día, si no este retablo, algún otro que contribuya a engrandecer tan notable imagen. Y, por supuesto, que su hermandad recupere la antigua estampa durante su salida procesional del Martes Santo.