viernes, 8 de marzo de 2013

La Virgen de la Piedad de Cabra

Renovarse o morir. Eso es lo que debieron pensar en la hermandad de la Piedad de Cabra cuando decidieron que el paso de la Virgen, que hace su salida durante la mañana del Jueves Santo, debía completarse con un misterio que escenificase el traslado de Jesús al sepulcro. Y, efectivamente, la cofradía vive momentos de esplendor desde entonces. El Cristo del Amor, obra de Fernando Aguado, comparte titularidad con la joya de la corporación egabrense: la Virgen de la Piedad. 

(Foto de Paco Agudo)

La Virgen de la Piedad, una de las dolorosas más expresivas y hermosas de Cabra, parece que llegó a la ciudad junto a las monjas carmelitas que, instalándose en el barrio del Cerro, pretendían establecerse en la ciudad.

(Foto de J. Fernández)

Pero muy poco tiempo duró la comunidad de monjas carmelitas en Cabra, ya que en 1612 se trasladan al convento lucentino. Con ellas, llegaba a la ciudad de Lucena la Virgen de la Piedad. Por caprichos del destino, la imagen regresó a la ciudad de Cabra en la década de los ochenta del siglo XX, conviriténdose en titular de una cofradía, algo que en Lucena nunca llegó a conseguir. El patrimonio lucentino perdía una importante joya  que, a la vez, se abría camino en el devocionario egabrense, ciudad a la que hemos de agradecer que siga venerándose en la actualidad.

El paso de la Virgen de la Piedad en 2010.
(Foto de José Antonio Invernón)

La Virgen de la Piedad en 2012
(Foto de José Antonio Invernón de su estupendo blog www.elenfoquecofrade.blogspot.com)

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