domingo, 20 de enero de 2013

Patrimonio perdido de Lucena: La ermita de Santa Lucía.

En la confluencia de la Plaza del Mercado con el callejón de Santa Lucía, frente al matadero, se alzaba la pequeña ermita que hoy da nombre a este sector de Lucena.


Sus orígenes hemos de situarlos en el siglo XVI, pues Miguel Sánchez de Hernán Núñez hace una donación de diez mil maravedíes en 1575. Muy pronto, dos años más tarde, tenía fundada una cofradía que venerará una imagen de la santa en un retablo de yeso que se completaba con pequeñas pinturas de las santas Clara y Rita y otras de mayor entidad de los patrones de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria. El interior también albergaba pinturas de los santos Francisco Javier, Francisco, Fernando, José y Jesús Nazareno, así como un altar con el crucificado de la Paz.
 

 
La ermita se vinculó muy pronto a la devoción a María Santísima de Araceli ya que hasta 1861, año en que se abrió el camino actual hasta el Santuario, la patrona llegaba a la ciudad por el camino de Granada. Antes de adentrarse en Lucena, la Virgen de Araceli era depositada en Santa Lucía. Precisamente la falta de uso del templo motivó que tuviera que repararse en 1912 gracias a la colaboración de distintos vecinos.

En cambio, las limosnas de los devotos no fueron suficientes para evitar su demolición, que finalmente se efectuó en 1982. El diario ABC, en su edición de Sevilla, dedicó unas líneas al injustificado derribo en los periódicos del 4 de mayo y del 16 de julio del citado año. Y es que el Centro de Estudios sobre Patrimonio Histórico "Ambrosio de Morales" de Madrid estaba en contra de esta demolición con la que, sin duda, se puso fin a una ermita con muchísima historia y tradición aracelitana.

Según el cronista de la ciudad don Luis Fernando Palma Robles, el Cristo de la Paz podría identificarse con el crucificado que se expone a los pies de la nave de la epístola de la parroquia de Santiago.
 
(Foto de Ricardo Moreno del blog El Parigolón)

No hay comentarios:

Publicar un comentario