domingo, 16 de diciembre de 2012

Patrimonio perdido de Lucena: La ermita de Nuestra Señora de la O.

Según narra Ramírez de Luque, el lucentino Juan Sánchez de Villarreal logró vencer al pirata Barbarroja el 18 de diciembre de 1518. Para agradecer su victoria, atribuida a la Virgen de la Expectación o Esperanza, festividad que ese día se celebraba, decidió construir una ermita en un olivar que poseía en la Calzada, justo donde casi cuatro décadas antes se había asentado Boabdil.
 
La ermita de Nuestra Señora de la O se levantaba junto al Hospital de San Juan de Dios. Poseía una nave de 19 x 5 metros, 22 x 12 según otras fuentes, a la que se accedía a través de una sencilla portada rematada por espadaña.
 
 
La cabecera estaba presidida por un retablo de madera tallada y dorada realizado por Francisco José Guerrero, uno de los más destacados retablistas del XVIII. Al centro, se abría el camarín que este mismo artista, así como Pedro de Mena Gutiérrez, labraron para la Virgen de la O. Además, existían otros altares dedicados a devociones como San José, que se integró en el título de la hermandad, o Jesús Nazareno.
 
 
Desgraciadamente para el patrimonio lucentino, la ermita, aunque elogiada en todos los documentos en los aparece citada, acabó abandonada y, por tanto, derribada. Más de cuatrocientos años de historia veían su fin por dejadez. También languideció su hermandad, que desde antes de 1562 rendía culto a la bellísima imagen de la O.
 
 
Afortunadamente, algunas piezas del patrimonio de la ermita lograron salvarse. Así, la Virgen de la O pasó a la parroquia del Carmen, donde pasa injustamente desapercibida. Porta al Niño que, en los momentos en que la hermandad estaba activa, aparecía en sus manos el día de Nochebuena. 
 

 
El retablo mayor fue trasladado a la iglesia de la Asunción de Castro del Río. Allí, mi estimado amigo José Antonio Invernón, autor del blog de fotografía El Enfoque Cofrade, pudo inmortalizar esta pieza durante una visita. Se alberga en la capilla del Sagrario, con el camarín cegado y presidido por una imagen seriada del Sagrado Corazón de Jesús.
 
 

En cuanto a la portada, pasó a un lateral de la parroquia de Santiago, donde aún permanece. Venía a sustituir a una puerta mucho más sencilla.
 
Finalmente, hemos de apuntar que en esta ermita se creó en 1724 la hermandad de Servitas de Lucena, que poco después se trasladó a la ermita del Santo Cristo del Valle de la calle Corralás.
 
 
Desgraciadamente, los lucentinos hemos de lamentar la pérdida de esta ermita y de la cofradía de Nuestra Señora de la O, cuya devoción hoy es prácticamente inexistente. Sería interesante retomar sus cultos en la parroquia del Carmen, devolviéndole parte de un esplendor que jamás podrá recuperar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario