jueves, 20 de diciembre de 2012

La Virgen de la Esperanza de Priego de Córdoba.

La localidad de Priego de Córdoba atesora un riquísimo patrimonio, tanto inmueble como de escultura. Las hermandades históricas de la ciudad rinden culto a imágenes relacionadas con los artistas más sobresalientes de la Escuela granadina. Es el caso de la cofradía de la Vera Cruz, que puede presumir de venerar al Amarrado a la Columna de Alonso de Mena y a la Virgen de la Esperanza, atribuida en los últimos tiempos a Torcuato Ruiz del Peral.
 
(Foto de Santiago Jiménez Lozano)
 


Francisco de Santaella, hermano del artista Juan de Dios de Santaella, fue uno de los responsables de la llegada de la imagen hasta Priego de Córdoba debido a su relación con el ambiente artístico granadino.

(Foto de Santiago Jiménez Lozano)
 
Aunque se ha atribuido a distintos artistas, las últimas investigaciones parecen haber acertado, a nuestro juicio, adjudicándola a Torcuato Ruiz del Peral, de cuyo taller saldría en 1738. Para lanzar esta teoría han sido determinantes las similitudes existentes entre la dolorosa prieguense y otras imágenes como Santa María de la Alhambra de Granada o la Dolorosa de la Catedral de Guadix.
 
(Foto Sansa)
 
En definitiva, a pesar de que no exista un documento en el que se afirme que la Virgen de la Esperanza salió de las manos de Ruiz del Peral, hemos de rendirnos ante las evidencias estilísticas que, en este caso, son casi tan válidas como su firma. 
 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Patrimonio perdido de Lucena: La ermita de Nuestra Señora de la O.

Según narra Ramírez de Luque, el lucentino Juan Sánchez de Villarreal logró vencer al pirata Barbarroja el 18 de diciembre de 1518. Para agradecer su victoria, atribuida a la Virgen de la Expectación o Esperanza, festividad que ese día se celebraba, decidió construir una ermita en un olivar que poseía en la Calzada, justo donde casi cuatro décadas antes se había asentado Boabdil.
 
La ermita de Nuestra Señora de la O se levantaba junto al Hospital de San Juan de Dios. Poseía una nave de 19 x 5 metros, 22 x 12 según otras fuentes, a la que se accedía a través de una sencilla portada rematada por espadaña.
 
 
La cabecera estaba presidida por un retablo de madera tallada y dorada realizado por Francisco José Guerrero, uno de los más destacados retablistas del XVIII. Al centro, se abría el camarín que este mismo artista, así como Pedro de Mena Gutiérrez, labraron para la Virgen de la O. Además, existían otros altares dedicados a devociones como San José, que se integró en el título de la hermandad, o Jesús Nazareno.
 
 
Desgraciadamente para el patrimonio lucentino, la ermita, aunque elogiada en todos los documentos en los aparece citada, acabó abandonada y, por tanto, derribada. Más de cuatrocientos años de historia veían su fin por dejadez. También languideció su hermandad, que desde antes de 1562 rendía culto a la bellísima imagen de la O.
 
 
Afortunadamente, algunas piezas del patrimonio de la ermita lograron salvarse. Así, la Virgen de la O pasó a la parroquia del Carmen, donde pasa injustamente desapercibida. Porta al Niño que, en los momentos en que la hermandad estaba activa, aparecía en sus manos el día de Nochebuena. 
 

 
El retablo mayor fue trasladado a la iglesia de la Asunción de Castro del Río. Allí, mi estimado amigo José Antonio Invernón, autor del blog de fotografía El Enfoque Cofrade, pudo inmortalizar esta pieza durante una visita. Se alberga en la capilla del Sagrario, con el camarín cegado y presidido por una imagen seriada del Sagrado Corazón de Jesús.
 
 

En cuanto a la portada, pasó a un lateral de la parroquia de Santiago, donde aún permanece. Venía a sustituir a una puerta mucho más sencilla.
 
Finalmente, hemos de apuntar que en esta ermita se creó en 1724 la hermandad de Servitas de Lucena, que poco después se trasladó a la ermita del Santo Cristo del Valle de la calle Corralás.
 
 
Desgraciadamente, los lucentinos hemos de lamentar la pérdida de esta ermita y de la cofradía de Nuestra Señora de la O, cuya devoción hoy es prácticamente inexistente. Sería interesante retomar sus cultos en la parroquia del Carmen, devolviéndole parte de un esplendor que jamás podrá recuperar.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Imágenes para el recuerdo (XI)

La Revista aracelitana publicaba el 15 de diciembre de 1914 esta hermosísima fotografía de una de las esculturas más valiosas y desconocidas que atesora Lucena. Se trata de la Inmaculada Concepción que se venera en la ermita de Nuestra Señora del Valle, antigua iglesia del convento de alcantarinos. La imagen hemos de relacionarla con las gubias de alguno de los miembros de la familia granadina de los Mora, quizá con Diego.
 
En la ilustración, se nos muestra coronada y con la media luna, que en la actualidad porta la Virgen del Valle, a sus pies. Desgraciadamente, la imagen pasa muy desapercibida en un templo donde son muchas las referencias devocionales. Santa Marta, San Judas Tadeo, o el Cristo y la Virgen del Valle reciben las oraciones de los fieles que, muchas veces, pasan ante la Inmaculada sin reparar, no solo en su innegable unción sagrada, sino en sus valores plásticos.

Imágenes para el recuerdo (X).

Tal y como ocurrió en Córdoba, donde la Inmaculada de la hermandad del Sepulcro fue llevada a la Catedral, o en Sevilla, donde procesionó por el centro la fantástica escultura de Pedro Duque Cornejo del convento del Santo Ángel, en Lucena se organizó una procesión con la Purísima del retablo mayor del convento franciscano. La pequeña imagen salió en las andas de viaje de María Santísima de Araceli hasta San Mateo, donde presidió una serie de cultos en su honor.
 
 
Hemos de felicitar a la Agrupación de Cofradías por la vigilia que anualmente llevan a cabo en la parroquial de San Mateo el 8 de diciembre. En cambio, reivindicamos la presencia en ella de imágenes de la Inmaculada Concepción y no de otras que responden a la iconografía de la Asunción, como la que preside el retablo de la nave del evangelio de San Mateo o la Virgen de las Vegas, que además son seriadas.  
 

Imágenes para el recuerdo (IX).

El año 2004 estuvo cargado de actos en torno a la Inmaculada Concepción en toda la geografía andaluza, que tradicionalmente había defendido el dogma desde sus orígenes. Desde la Agrupación de Cofradías de Lucena se impulsaron multitud de actividades y cultos en distintos marcos para perpetuar la devoción a la Pura y Limpia.
 
En el Llanete de San Agustín, ante la imponente fachada del convento de agustinas, se erigió el monumento a la Inmaculada Concepción. En un primer momento, la escultura se colocó en un extremo, de cara a la iglesia, si bien ya durante la bendición se pidió que se colocara en el centro, en el lugar donde hasta hacía pocos años había estado Barahona de Soto. En las fotografías, distintos momentos del acto.