martes, 23 de octubre de 2012

La Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis.

A raiz del anuncio de la cofradía de la Virgen de la Aurora de Lucena del inicio de los trámites para la coronación canónica de su titular, hemos querido hacer un repaso por algunas coronaciones acontecidas en nuestra región.

La primera imagen en recibir este reconocimiento en Andalucía fue la Patrona de Sevilla y de su Archidiócesis, la Virgen de los Reyes. La talla, datada en el siglo XIII, está íntimamente ligada a la Historia de Sevilla y al rey San Fernando, que la depositó en la primitiva Catedral, instalada en la Mezquita Aljama. Con la construcción de la nueva Catedral, también se pensó en la realización de la actual Capilla Real, donde sigue venerándose.
 

El rescripto fue firmado por la Fábrica de San Pedro el 19 de marzo de 1904. De esta manera, se ponía fin a los trámites iniciados por el Beato Marcelo Spínola, que desde finales del siglo XIX tenía la idea de ver coronada a la Virgen de los Reyes.
 
Beato Marcelo Spínola, obra de José Antonio Navarro Arteaga para la Basílica del Gran Poder.
(Foto de la página web de la Hermandad del Gran Poder)
 
 
El día 3 de diciembre del mismo año, el joyero Pedro Vives entregaba las coronas realizadas gracias a donaciones y a doña Gracia Fernández- Palacios de Recur, que costeó la del Niño.
 



Tras la celebración del triduo preparatorio en la Catedral, en la mañana del 4 de diciembre de 1904 tenía lugar el Pontifical durante el que la Virgen de los Reyes sería coronada. Lucía para la ocasión un nuevo manto, bordado en plata sobre tisú celeste, donado por la duquesa viuda de Casa Galindo.


Al Pontifical asistieron el Nuncio Apostólico Monseñor Arístides Rinaldini; el Cardenal don Ciriaco María Sancha y Hervás, Arzobispo de Toledo y Primado de España; Monseñor Stanley, Obispo de Emaús; y, cómo no, el Beato Marcelo Spínola. Pero el honor de depositar las coronas sobre las sienes de la imagen correspondió al Cardenal Sancha. Tras el acto, se entonó el Té Deum y los seises bailaron ante la Patrona de Sevilla. Finalizada la ceremonia, se inició la procesión por las calles de Sevilla, cerrándose así una jornada histórica.
 
- BERMÚDEZ REQUENA, Juan Manuel, Las Coronaciones Canónicas en Sevilla, Sevilla, 2000.

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