miércoles, 22 de agosto de 2012

Imágenes para el recuerdo. (I)



Esta hermosa fotografía, perteneciente al archivo de Rafael Corredera, nos muestra uno de los momentos culminantes de la procesión del Viernes Santo lucentino, cuando Jesús Nazareno se encuentra ya en la Plaza del Coso para impartir la segunda de las bendiciones de la jornada, que habría de efectuarse en la esquina de la calle Juan Valera o Santa Catalina.

En primer término, la centenaria imagen de Nuestro Padre recorriendo las calles de la ciudad sobre su antiguo trono de la Casa Meneses, adquirido poco después por la cofradía del Cristo del Amor que, reformado, todavía lo usa para su Nazareno. Porta la cruz de plata, que cae sobre la horquilla rematada por ese ramo de espigas que dan su popular sobrenombre al Señor. Parece que podemos intuir el olor del incienso y el sonido de la música de capilla entonando el Miserere.

De fondo, el Castillo, que en 1972, año en que fue tomada la fotografía, todavía no había sido inscrito en el catálogo de patrimonio protegido, hecho que ocurriría, como el resto de fortalezas, en 1985. Sus muros parecen desgastados por el paso del tiempo, cuyo caprichoso azar lo había llevado a tener distintos usos de lo más variopintos. Resultan muy curiosos los coches aparcados bajo la muralla, lo que indica que no se respetaba la acera circundante.

En definitiva, a pesar de lo reciente que puede resultarnos la imagen, mucho ha cambiado tanto en la forma de procesionar a Nuestro Padre Jesús Nazareno como en el propio escenario.

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